ANDAMIOS DEL OPTIMISMO

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MSc. Bismar Galán

Profesor de la Especialidad en Educación Inicial

galanbismar@yahoo.es

 

 

 

 

ANDAMIOS DEL OPTIMISMO

A propósito de la Especialidad en Educación Inicial del INTEC.

Camina el pesimista callado, taciturno y maldiciente. Camina el optimista confiado, alegre, lleno de vida y de esperanza. (González, 1998)

Es difícil llegar, ascender, triunfar… Más retador resulta alcanzar un nuevo peldaño sin el apoyo de alguien y de algo. Es casi imposible lograr la realización personal sin una serie de elementos y personas que se convierten en soporte de la esperanza y acicate de la realidad. Inalcanzable resulta cualquier aspiración si no se cuenta con la convicción y el optimismo personales para hacerlo. Sólo si se dispone de esos apoyos, se puede ascender a la cima.

Tal es el caso de las participantes en la Especialidad en Educación Inicial desarrollada por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), quienes han requerido y contado con un sinfín de andamios para sostener la fuerza de su creciente optimismo. Pero, ¿cuáles son esos andamios?, ¿cuál, ese optimismo que sostienen?

Una mirada a las palabras del grupo de participantes en esta especialización organizada por el Centro de Estudios Educativos (CEED) del INTEC, en el período 2015- 2016, permite hacer una lectura de su realidad en cuanto al optimismo que les ha caracterizado y a los andamios que han servido de soporte a ese optimismo. Dicha mirada podría hacerse desde una perspectiva etic; es decir, desde fuera del grupo, desde el punto de vista del observador; pero también puede hacerse desde una perspectiva emic; lo que equivale a un análisis desde dentro del grupo, desde la experiencia y testimonio de las actoras (Harris, 1990), evidenciados, en este caso, en sus producciones escritas.

Como cierre de la materia de Gestión, las participantes han escrito un ensayo acerca del significado que le otorgan a su incursión en este curso de postgrado. A través de sus palabras, he podido penetrar en un importante conjunto de conceptos y significaciones que revelan, entre otras cosas, su nivel de optimismo y los elementos que le han servido de apoyo para llegar al término de la Especialidad. Muchos de estos elementos, tanto internos como externos, en los cuales han afincado su deseo de llegar, dependen de sus propias convicciones, experiencias y motivaciones (los internos); mientras, los externos son inherentes a sus interacciones socioculturales.

Es imposible separar las categorías relacionadas con el optimismo (exteriorizadas en las palabras empleadas en el ensayo), de aquellas que se esgrimen como soportes de ese optimismo. Por eso, en el presente texto, he privilegiado el análisis conjunto de ambas categorías concatenadas, al menos, en la realidad de estas 31 docentes, licenciadas en Educación Inicial y que laboran en centros educativos de la República Dominicana, 26 de ellas en centros públicos y 5 en privados.

Para comprender las posiciones, reflexiones y criterios en los cuales las participantes de esta especialidad basan sus exposiciones, específicamente en lo relativo a su nivel de optimismo, hay que tener en cuenta que la mayoría de las que proceden de escuelas públicas son personas que laboran y viven en espacios marginados socialmente. De forma general, con bajos niveles de dominio de las tecnologías y escasos hábitos y destrezas de estudio independiente.

Si se asume el optimismo como la predisposición de una persona a analizar la realidad desde su aspecto más positivo, las afirmaciones que hacen las participantes en este programa de postgrado, en una frecuencia superior al 90%, revelan cierto optimismo; es decir, cierta predisposición pasada, presente y/o futura para analizar y asumir su realidad desde los aspectos que pueden ayudarla al logro de determinados objetivos, sobre todo profesionales y personales.

En torno al otro término que asumo para este análisis (andamios) y en la intención de justificar su uso, más que con cierta definición, bastaría con la amplia cantidad de sinónimos que le vienen por naturaleza: pedestal, plataforma, soporte, apoyo, ayuda, colaboración, asistencia… Cualquiera de ellos sirve para definir el conjunto de elementos propios o brindados que sirven al individuo para que el optimismo llegue a desembocar en una realidad positiva y coherente con lo esperado.

Desde el propio título que han asignado a sus trabajos, es perceptible el optimismo que ha reinado entre las participantes, frente a las adversidades y retos que han tenido que vencer. Cuando titulan sus trabajos como “Asumiendo el reto”, “Un paso hacia adelante”, “Camino a la excelencia”, por solo citar algunos, están haciendo evidente cierto nivel de optimismo, el cual ha requerido de ayuda para hacerlo realidad. Quien ha asumido el reto, además de esgrimir una consigna propia de la universidad INTEC, intenta comunicar que en su actuación hay determinación o capacidad para sortear escollos y lograr el propósito.

Por su parte, los títulos “Un paso hacia adelante” y “Camino a la excelencia” presuponen el logro de un nuevo y más alto estatus. Podría inferirse que, como se trata de afirmaciones al término de esta titulación, no es de extrañar que una participante considere que está un paso hacia adelante y que otra se vea camino a la condición de excelencia profesional a que se aspira en los docentes de la República Dominicana y que es recurrente en los discursos políticos. Mas, estas afirmaciones revelan un sacrificio que solo es capaz de alimentar el optimismo encaminado a su consecución.

En el cuerpo del ensayo, ciertas afirmaciones dejan más que evidente el optimismo de las participantes y el apoyo que desde su interior o exterior reciben. Desde su interior fluyen las reflexiones que pudieran llamarse de autofortalecimiento y que tienen dos puntos de apoyo: la fuerza interna y la fe en esa fuerza superior (re-creada) que responde al nombre de Dios. Esa fuerza propia es evidente en frases como:

“…fue como empezar todo nuevamente, forjar hábitos de estudio…”.

“…fueron de gran crecimiento para mi vida profesional y personal ya que he pasado por un proceso de cambios en mi formación académica”.

“Luego que terminó el propedéutico, comenzarían los verdaderos retos para mí”.

“Fue un año muy intenso debido a que tuve que cumplir con deberes y responsabilidades de mi trabajo, la familia y la universidad”.

En estas afirmaciones se deja en claro que la fuerza interior, la confianza en sí, la voluntad… permitieron llegar a la meta.

La fe en el Supremo se percibe en múltiples expresiones:

“Gracias a Dios, que ha sido tan bueno conmigo pude vencer este gran reto de mi vida…”.

“Gracias a Dios recibí la ayuda oportuna de mi madre y de algunas de mis compañeras, que fue muy valiosa para mí, ya que sin ella no hubiera sido posible continuar”.

“Siempre mantuve mi mente positiva en que todo iba a salir bien (…) pasé por un problema familiar muy difícil, pero Dios me dio la fortaleza necesaria para seguir y aquí estoy, ya finalizando”.

“…gracias a Dios y al apoyo de mi familia, nunca falté a clases”.

En este último ejemplo se unen la fe religiosa a los andamios encarnados por la familia y los amigos. De hecho, en la mayoría de los ensayos hay una manifiesta declaración de que se ha llegado al éxito gracias a esas personas que rodean a la participante en la especialidad y donde se incluye a los docentes y a las instituciones que, según su percepción, hicieron algún aporte. Veamos varios ejemplos que así lo confirman:

“…ha sido un logro más para mí y mis seres queridos, gracias a las compañeras tan valiosas que me tocaron, mis grandes maestros, la institución educativa en la que laboro por permitirme ir a clases algunos viernes, mi familia, y los amigos que creyeron en mí y me apoyaron”.

“…mi motivación mayor para emprender este camino ha sido la de mi madre, la cual siempre me decía: ‘Sigue estudiando, no te quedes atrás’”.

“Pero todo mejoró gracias a esas nuevas amistades que me motivaron a seguir. Así lo hice y terminé con éxito”.

“Cada grupo se organizaba y presentaba su trabajo con esfuerzo y entusiasmo (…) Cada maestra/o nos motivó a continuar, a seguir mejorando y a valorar cada oportunidad que nos da la vida para crecer como profesional y como ser humano”.

“Me sirvió de mucho recibir orientaciones y consejos de las maestras”.

“Sentí un apoyo y una comprensión por parte de mi esposo, ya que él también está pasando por una situación parecida en una maestría que está cursando”.

“Enseguida hice una reunión con mi compañero y mis hijos, y les expliqué el proceso por el cual iba a pasar, para que me ayudaran más con los quehaceres del hogar y supieran el compromiso que iba a tener por un tiempo”.

“…agradezco a todas las maestras y maestros por sus valiosos aportes, sugerencias y recomendaciones en cada una de las asignaturas cursadas”.

“…los nuevos amigos y compañeros de trabajo fueron cambiando mi parecer sobre la importancia de mantenerse en constantes actualizaciones educativas, lo que conllevó a que me planteara la posibilidad de estudiar de nuevo”.

Cada una de estas afirmaciones y de muchas otras similares, deja ver que ha sido el optimismo de las participantes de la Especialidad en Educación Inicial el que les ha permitido llegar a feliz término. Sin embargo y según sus propias palabras, les habría sido muy difícil lograrlo si no hubieran contado con ese conjunto de factores que se han convertido en verdaderos andamios en los cuales su optimismo ha descansado.

Pretendo en un futuro cercano incursionar en un estudio más detallado de estos elementos y en otros que son de gran valor para el análisis y comprensión a profundad de las actuaciones y resultados del esfuerzo de los individuos que se enfrentan a este tipo de programa.

Referencia bibliográfica

González, J. T. (1998). Optimismo. In J. Malakara, Siete segundos de optimismo. México: Ediciones Castillo.

Harris, M. (1990). Antropología Cultural. Madrid: Alianza Editorial.